¿Qué aspectos son importantes a
la hora de enseñar?
Lo principal a la hora de enseñar es que se produzca
en el alumno un aprendizaje significativo y ello implica:
- Que el aprendizaje tenga algún sentido para el individuo (es conveniente informarnos de los intereses de los alumnos). Evitar todo aprendizaje que no tenga ningún sentido para los individuos, pues a veces nos regimos a lo curricular y dejamos de lado las verdaderas necesidades de los alumnos.
- La motivación (sobre todo intrínseca) es totalmente necesaria para aprender. Por tanto no se deberá obligar a los alumnos si no motivarles para que hagan lo que crean necesario.
- Cuando un aprendizaje se deriva de una vivencia éste tendrá más impacto en la vida y será más duradero. Si se aprende sintiendo el aprendizaje será aun más duradero. Evitar así aquellas técnicas de enseñanza que resulten aburridas y carezcan de experiencias por parte de los alumnos.
- El contexto en el que se realiza el aprendizaje ha de tener relación con aquello aprendido.
- La experiencia previa puede facilitar (pues ya se tienen nociones básicas que facilitan que lo aprendido perdure en el tiempo) o dificultar (pues deben replantear y reestructurar su conocimiento pues es diferente a aquello que pretenden aprender) el aprendizaje significativo.
- La interacción entre los compañeros facilitará que se recuerde posteriormente el proceso de aprendizaje gracias a dicha vivencia.
- Respetar la maduración natural de los alumnos. No delimitar los periodos de enseñanza como cerrados e inalterables, pues a veces el ritmo de los alumnos puede ser mayor o menor que el esperado.
- Que el alumno construya su propio aprendizaje gracias a la ayuda del profesor. El docente debe evitar las órdenes directas hacia los alumnos así como un papel autoritario y disciplinar que además cree tener todo el conocimiento (evitando también modelos fijos e inalterables). Así es importante que sea democrático (aceptando ideas de los alumnos-lo que implica el fomento de la creatividad-, adaptándose a ellos y encontrándose en una relación de igualdad) y, sobre todo, educar desde el afecto.
- El alumno debe ser un partícipe activo (y nunca pasivo) durante el proceso. Se ha de fomentar la autonomía e iniciativa de los alumnos (esto no quiere decir que se ha de dejarles que hagan lo que quieran) para que autogeneren aprendizajes guiados por el docente y ayudados por el diálogo, tanto con compañeros como con el profesor. Será recomendable elaborar tareas abiertas y basadas en la resolución de problemas de manera que el profesor fomente las preguntas sin tener por qué facilitar las respuestas.
- Los alumnos, ante todo, son personas y han de ser tratadas como tal, tienen inteligencia propia, sentimientos…Por lo que el profesor debe conseguir que confíen en él (no que le tengan miedo) y para ello no debe engañarles, gritarles, creerse superior, desmoralizarlos o desmotivarlos, hacer caso omiso de ellos…
- Hemos de tener en cuenta unos pasos a seguir: conocer las necesidades de los alumnos, ayudar a que satisfagan esas necesidades y verificar que ya no tienen esas necesidades.
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